La Camelia, una flor originaria de Oriente, que encontró su hogar en la provincia de Pontevedra hace trescientos años, es el centro de la Ruta de la Camelia.
Este recorrido te lleva por una experiencia única a través de paisajes botánicos inigualables en las Rías Baixas, abarcando desde preciosos pazos y castillos hasta parques. Estos sitios, enriquecidos con una historia profunda, albergan una impresionante colección de camelias, destacando miles de variedades que despliegan un espectáculo de colores y belleza.
Historia de la Camelia
La Camelia es una flor de gran belleza cuyos orígenes se remontan al siglo XVIII. Veamos cómo surgió y cómo ha conseguido llegar hasta la provincia de Pontevedra, dando lugar a la Ruta de la Camelia, que recorre su plantación a lo largo de varias construcciones históricas.
Origen de la Camelia
Carl von Linné, en su obra “Systema Naturae” de 1735, asignó el nombre de Camelia a dos especies de plantas de Japón, descritas previamente por Engelbert Kaempfer (probablemente Camellia sasanqua y Camellia japonica), a las que inicialmente llamó Camellia tsubaki y más tarde, en 1753, las renombró como Camellia japonica en su “Species Plantarum”. Este homenaje se hizo en honor al monje jesuita Jiří Josef Camel (latinizado como Camellus), conocido por sus estudios sobre la flora filipina, aunque él nunca mencionó ni introdujo estas plantas en Europa, dado que las camelias no son nativas de Filipinas. Fue Andreas Cleyer, un farmacéutico y botánico quien, en la década de 1680, primero documentó este género durante su viaje a Japón.
El té era considerado un lujo en Europa, durante el siglo XVII, donde sus hojas eran extremadamente costosas. La Compañía Británica de las Indias Orientales solicitó a China semillas o plántulas de té para intentar romper el monopolio asiático, pero en lugar de Camellia sinensis (la planta del té), recibieron camelias ornamentales, específicamente Camellia japonica. Aunque el Reino Unido descubrió el error, la belleza de estas plantas propició su cultivo primero en invernaderos y desde 1739 al aire libre.
Joséphine de Beauharnais, futura esposa de Napoleón Bonaparte, adquirió el Castillo de Malmaison (a 12 km de París) en 1798 y destacó por su innovador jardín de rosas y la introducción de plantas exóticas en Francia, incluidas las camelias. Joséphine popularizó la camelia en Francia, fomentando su plantación en masa. Durante la primera mitad del siglo XIX, la camelia disfrutó de gran popularidad, visible en obras como “La dama de las camelias” del hijo de Alejandro Dumas, título que contribuyó a la adaptación francesa del nombre del género. Ferdinand Favre importó las primeras semillas desde Inglaterra a Nantes en 1806, reconociendo que el clima húmedo atlántico (seleccionando las variedades más resistentes) favorecía el cultivo de camelias al aire libre. La “Monographie du genre Camellia” de 1837, por el abate Laurent Bernard Berlèse, fue la primera obra dedicada exclusivamente a las camelias, seguida de una de las más completas iconografías del género publicada entre 1839 y 1843, resaltando su extensa colección de más de trescientas especies y variedades.
La camelia, que hasta entonces se conocía principalmente por la Camellia japonica y sus variedades, vio renovado su interés con la introducción de nuevas especies a principios del siglo XX. Coco Chanel adoptó la camelia como su símbolo personal, popularizando las camelias blancas en solapas y accesorios. Los primeros híbridos aparecieron en los años 30 y la nueva especie Camellia azalea, fue descubierta en China en 1984. Todo ello gracias a la hibridación, que ha permitido añadir nuevas características a estas plantas, como aroma, flores pequeñas y la capacidad de florecer en verano.
Llegada de la Camelia a Pontevedra
Introducidas en Pontevedra en el siglo XVII a través de Portugal, las camelias se han aclimatado de manera excepcional a las condiciones de las Rías Baixas, gracias a su suelo ácido y bien drenado, complementado con una humedad ambiental idónea. Con más de 80 especies y 30.000 variedades que varían en tamaño, forma, color, pétalos y hojas, estas flores ofrecen una diversidad que encanta y sorprende.
La provincia de Pontevedra se transforma en un extenso vergel de camelias, desplegando su esplendor en las estaciones de primavera, otoño y especialmente en invierno, época en la que florecen. Estas bellas flores adornan con su presencia calles, plazas, jardines, pazos, castillos y monasterios, convirtiéndose en un emblema histórico y cultural de la región. Los camelios, árboles ornamentales de gran belleza, también cautivan al público.
Lugares por los que pasa la Ruta de la Camelia
La Ruta de la Camelia recorre algunos lugares destacados que poseen colecciones de esta preciosa flor. Vamos a verlos en detalle.
Castillo de Soutomaior
El Castillo de Soutomaior (Pontevedra) es el primer punto de la Ruta de la Camelia, ya que es famoso por albergar una gran colección de esta flor.
Este castillo está considerado una perla del legado fortificado de las Rías Baixas y combina la imponencia de una fortaleza medieval con la elegancia de un palacio neogótico posterior, donde la camelia se extiende a lo largo de sus vastos dominios de 25 hectáreas, los cuales han sido distinguidos como Jardín de Excelencia Internacional de la Camelia, convirtiéndose en el primer castillo de España en lograr este reconocimiento.
Está claro que la camelia es el eje central de los jardines del Castillo de Soutomaior, donde su colección se enriquece anualmente y actualmente sobresalen más de 400 variedades de camelias, incluyendo 18 especímenes del siglo XIX, entre ellos, la Camellia japonica con el mayor perímetro registrado en Galicia.
Este espacio se ve enriquecido con la presencia de otras variedades arbóreas de los cinco continentes, incluyendo la araucaria chilena, la secuoya, el cedro japonés, el pinsapo y el plátano de sombra, entre otros, añadiendo diversidad y riqueza a la ya de por sí espléndida flora del lugar.
La expansión de la colección es posible gracias al apoyo de la Deputación de Pontevedra, destacando iniciativas como el Jardín de Camelias con Nombre de Mujer, inspirado en María Vinyals, y un proyecto de cultivo de té con 72 plantas de Camellia sinensis previstas para crecer dentro del jardín.
Pazo de Rubianes
El Pazo de Rubianes situado en la Comarca de O Salnés (Vilagarcía de Arousa) posee un encantador jardín al estilo francés por el que merece la pena disrutar de un buen paseo y el cual desde 2014 se engalana con más de 4.000 camelias, otorgándole el reconocimiento de Jardín de Excelencia Internacional.
Una colección de camelias del siglo XIX destaca entre sus joyas botánicas, que fue regalo del duque de Caminha (Portugal). Variedades como Camellia sasanqua, Camellia sinensis, Camellia reticulata y Camellia japonica coexisten en este paraíso botánico con otras especies como magnolias, calocedros, criptomérias, eucaliptos, alcanforeros, fresnos, araucarias, robles y alcornoques, sumando más de 800 variantes en la temporada invernal.
Pazo Quinteiro da Cruz
También en el núcleo de la Comarca de O Salnés (Ribadumia), se localiza el Pazo Quinteiro da Cruz, construido a finales del siglo XVIII, representa un magnífico ejemplo de la arquitectura neoclásica de la nobleza gallega. Rodeada de viñedos de albariño y bosques nativos, su propiedad se extiende por 7 hectáreas e incluye un jardín de finales del siglo XIX de estilo francés que invita a los visitantes a recorrer y disfrutar de la estética refinada de la camelia.
En concreto, este lugar alberga cerca de 5.000 camelias de más de 1.500 variedades distintas, por lo que no es de extrañar que desde 2018 tenga la distinción de Jardín de Excelencia Internacional de la Camelia.
Entre sus especímenes más notables se encuentran la Camellia japonica, Camellia reticulata y Camellia Higo, variedades que le han otorgado el Premio de Camelia de Oro en el Concurso Internacional de la Camelia en múltiples veces.
Pazo de Lourizán
En la periferia de Pontevedra se encuentra el Pazo de Lourizán, que hoy se dedica a la investigación y preservación del medio forestal, pero sigue siendo un destacado ejemplar de mansión señorial de finales del siglo XIX. El pazo es hogar de un jardín destacado, tanto por su amplitud como por su calidad, el cual alberga una variedad de especies botánicas únicas, incluyendo una metasecuoya que hasta hace poco solo se conocía en registros fósiles, una impresionante sófora, un olmo holandés y un cedro del Líbano que ronda los 180 años de edad.
En este sentido, ejemplares de Camellia japonica ‘Alba Plena’, originarios del siglo XIX, son los camelios más venerables de este lugar y engalanan el jardín con su floración de noviembre a febrero, contando con más de 600 ejemplares de esta especie.

Pazo Quiñones de León
También conocido como el Pazo de Castrelos, el Pazo Quiñones de León (Vigo), se alza sobre lo que fue la torre de Lavandeira en el siglo XVII. En 1924 fue legado a la ciudad de Vigo para transformarse en museo y parque público en 1937, después de cambiar de manos entre varias familias. Una rosaleda, un jardín al estilo francés, otro al estilo inglés y un bosque son los sectores en los que se divide este espectacular parque.
Una Camellia japonica apodada “Matusalén” debido a su gran edad (aproximadamente 200 años) se halla protegida por el pazo.
Entre las destacadas camelias del lugar, se encuentran variedades de Camellia japonica tales como ‘Alba Plena’, ‘Bella Romana’, ‘Federici’, ‘Hagoromo’, ‘Herzilia II’, ‘Incarnata’, ‘Kellingtonia’, y ‘Pomponia Portuensis’, entre otras.
Pazo Gandarón
Construido hacia finales del siglo XVIII por el arzobispo Malvar y caracterizado por sus fuentes, estanques, un hórreo y una capilla que mantienen su diseño original, el Pazo de Gandarón se sitúa en las proximidades de Pontevedra y desde 1928 es la sede de la Misión Biológica de Galicia.
En el siglo XIX Jerónimo Malvar fue el encargado de plantar las primeras camelias. Posteriormente, la colección fue enriquecida por Cruz Gallástegui, fundador de la Misión, y Antonio Odriozola jugó un papel clave en el fomento y promoción de la camelia durante la segunda mitad del siglo XX.
Variedades como Camellia japonica Fimbriata Alba, Juan XXIII y Prince Eugene Napoleon, esta última, frecuentemente lucida por Odriozola en sus paseos por Pontevedra, resaltan dentro de la diversidad de especies del jardín.
Pazo de A Saleta
En Meis, dentro del Pazo de A Saleta, de vuelta en la Comarca de O Salnés, encontramos otro jardín de estilo inglés (que forma parte de Les Belles Maisons, un selecto grupo de residencias privadas) distinguido por su Excelencia Internacional en camelias y que destaca por la convivencia de especies nativas con otras procedentes de diferentes partes del mundo, albergando una de las colecciones privadas botánicas más impresionantes de España (más de 300 camelias, incluyendo variedades como Camellia japonica, Camellia reticulata, y Camellia x williamsii).
Es, sin duda, uno de los jardines más únicos de la provincia, contribuyendo a su singularidad la capilla de A Saleta, el propio pazo, el palomar, un bosque de robles, el estanque y un área denominada la jungla australiana.
Pazo de Oca
En el Pazo de Oca (A Estrada), reconocido como el más ancestral de los pazos gallegos, destacan elementos como la capilla de San Antonio, el propio pazo (caracterizado por una gran torre con almenas y diversos escudos heráldicos) y sus impresionantes jardines, que logran armonizar la funcionalidad de una huerta con la belleza de un jardín ornamental.
Debido a la extraordinaria calidad de sus jardines de diseño barroco, este lugar es apodado el Versalles gallego, ya que incorporan aspectos románticos, clásicos geométricos y un laberinto, junto a una cuidada gestión del agua mediante estanques, fuentes, chorros, molinos, aljibes y canales.
Además de cientos de camelias de diversas especies, tamaños y colores, un ejemplar de Camellia reticulata Captain Rawes, de espectacular color rojo y aproximadamente 170 años de antigüedad y una altitud de 11 metros, que constituye el ejemplar más viejo y grande de España, se puede observar dentro de su jardín geométrico.
Parque de O Castro
Situado en el punto más alto del centro urbano de Vigo, el Parque de O Castro, proporciona vistas panorámicas impresionantes del puerto y la ría y, además de contener restos de un asentamiento castrexo que remonta al período entre los siglos III y I a.C, tiene un gran jardín botánico con especies exóticas de notable tamaño y belleza ornamental.
Dona Jane Andresen, Angelina Vieira y Pomponia Estriata Portuensis, son algunas de las numerosas variedades portuguesas de la colección de camelias que se reparte por distintas áreas del parque, enriqueciendo con su presencia este espacio verde.
Pazo Pegullal
En el municipio de Salceda de Caselas se encuentra la distinguida residencia situada más al sur en la Ruta de la Camelia, datada del siglo XVIII y que se halla envuelta en espléndidos jardines, adornados con estanques y fuentes, así como los emblemas heráldicos de las familias Correa, Mendoza, Quirós, Sarmiento y Sotomayor adornando su gran portal de entrada. Se trata del Pazo de Pegullal.
Cabe destacar que el pazo se beneficia de cultivos de kiwis y olivares, diversificando su producción agrícola. Pero, sin duda, su producción más destacada es la que se da en su finca, la cual alberga viñedos pertenecientes a la bodega Pazo Pegullal, que elabora y distribuye vinos acogidos a la Denominación de Origen Rías Baixas.
¿Conocías la Ruta de la Camelia? ¿Cuántos de estos pazos has visitado ya? Si te gustaría conocer más pazos de las Rías Baixas, puedes continuar leyendo la parte I y parte II de estos dos artículos escritos recientemente en el blog.
Anímate a disfrutar de un recorrido similar, pero por la costa y con todas las comodidades, subiendo a bordo de nuestra flota de catamaranes. ¡Reserva entradas ya!



