El Monte Louro puede que no sea un punto muy conocido para todos, pero este montículo de Muros junto con el lago, también del mismo nombre, forman parte de la zona conocida como Lugar de Importancia Comunitaria.
En este artículo nos centraremos en detallar las características de este monte y los sitios que se pueden visitar en sus alrededores.
Monte Louro
Ubicado en la parroquia de Louro, dentro del municipio de Muros, el Monte Louro se alza como una destacada montaña. Este monte, que alcanza los 241 metros de altura, se asienta en la orilla norte de la ría de Muros y Noia, marcando el comienzo de la emblemática Costa da Morte y constituyendo el límite de las Rías Baixas. Además, también se extiende por una carretera que discurre justo entre él y la playa de Louro, encajada entre las puntas de Carreiro y Lens. Como comentamos al principio, es parte integral del área designada como Lugar de Importancia Comunitaria, que incluye tanto al Monte como al Lago de Louro.
La cumbre del monte alberga aún las huellas de una edificación de la época medieval, que podría haber sido un castillo de pequeñas dimensiones, una fortaleza minúscula o una torre de vigilancia. Dicha estructura ocupaba un lugar estratégico, desde el cual era posible supervisar extensas áreas de la ría.
Además, en su ladera sur se encuentra un punto de referencia marítimo importante: la baliza del Monte Louro, que veremos más adelante. Este lugar no solo ofrece vistas espectaculares, sino que también juega un papel crucial en la navegación por la zona.
El área que rodea al Monte Louro es reconocida no solo por su diversidad de fauna sino también por su significativo valor botánico. La región es hogar de extensos cañaverales que preservan la estructura natural de los humedales, así como de especies adaptadas a entornos más áridos. Entre estas, destaca la Lilaeopsis Caroliniana, que representa el único ejemplar encontrado en toda Galicia. Esta particularidad subraya la importancia ecológica del lugar, albergando especies únicas que contribuyen a la riqueza y al equilibrio del ecosistema local.
Como ves, el Monte Louro y sus alrededores representan un rincón de inigualable belleza y singularidad dentro del panorama natural de Galicia. Las aguas que lo circundan han sido designadas como Reserva Marina de Interés Pesquero, una iniciativa liderada por la Cofradía de Lira en Carnota. Además, las áreas terrestres circundantes han sido reconocidas como Lugar de Interés Geológico de relevancia nacional. Este reconocimiento hace notar sin lugar a dudas el invaluable aporte del Monte Louro al patrimonio natural y cultural de la región, destacando su significativa contribución a la conservación del medio ambiente y al estudio geológico.
Factores destacados del Monte Louro
El Monte Louro tiene varios lugares que lo hacen destacar en importancia dentro del municipio de Muros.
Como curiosidad sobre esta zona, cada vez se está haciendo más popular el Camino de Santiago de la ría Muros-Noia. Es una de las rutas Jacobeas más recientes, reconocida como tal en diciembre del año 2020 y que nos permite llegar a la Catedral de Santiago desde la costa oeste de Galicia.
Lugar de Importancia Comunitaria del Monte y Lago de Louro
Como comentamos al principio, el Monte y el Lago de Louro forman parte del área llamada Lugar de Importancia Comunitaria.
¿Qué implica este nombramiento?
Los Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) son áreas dentro de la Unión Europea identificadas por su valor excepcional en cuanto a la preservación del medio ambiente, con un enfoque específico en la restauración de hábitats naturales, ecosistemas y la diversidad biológica de especies animales y vegetales en estado silvestre.
Estas zonas emergen bajo el amparo de la Directiva 92/43/CEE del Consejo, estableciéndose como áreas de protección temporal que eventualmente evolucionarán hacia Zonas Especiales de Conservación (ZEC), formando parte de la Red Natura 2000 (de la que ya hemos hablado en anteriores posts, como los de la fauna y flora de las Rías Baixas).
Dentro de esta red, se incluyen también las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), que frecuentemente coinciden geográficamente con las ZEC. La gestión de los LIC y las zonas de conservación recae en una colaboración entre los Estados miembros de la UE y la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea, asegurando un manejo coordinado y eficaz para la protección de estos valiosos recursos naturales.
Baliza del Monte Louro
En la base del monte, cerca de los acantilados y al final del saliente conocido como Punta Queixal, se alza la Baliza del Monte Louro. Esta estructura, que data de 1862, se caracteriza por una torre culminada en un cilindro que alberga un haz luminoso y un sistema óptico avanzado.
Su función primordial es la de servir de señal de precaución para los barcos que navegan hacia esta parte de la costa, una de las más transitadas de Europa. Además de su papel como baliza guía, ofrece a los visitantes, en los días en que la densa niebla lo permite, vistas panorámicas espectaculares hacia la costa sur de la ría de Muros y Noia. Desde esta privilegiada posición, es posible incluso divisar, a lo lejos, las playas de Porto do Son.
El lugar se convierte así en un punto excepcional para la observación de aves, siendo los cormoranes una de las especies más frecuentes en el área.
El acceso a la baliza del Monte Louro se facilita por una carretera asfaltada que rodea una porción del monte, conectando a través de la C-550 desde Muros hacia Carnota. Esta ruta no solo conduce a los visitantes hacia esta destacada baliza, sino que también ofrece un recorrido pintoresco a lo largo del monte.
Playa de Area Maior
Rodeado en gran parte por las imponentes aguas del Atlántico, el Monte Louro se distingue por su conexión con el continente a través de una impresionante playa de arena en su lado norte, conocida como la Playa de Area Maior. Este enclave natural presume de un kilómetro y medio de arenas suaves y dunas de altura moderada, que hoy en día se han convertido en un destino popular durante los meses de verano, a pesar de ser anteriormente desconocidas para muchos.
Laguna de Louro o Xalfas
Acompañando a esta playa, la Lagoa de Xalfas forma parte de esta fascinante combinación de paisajes. Esta laguna, de unos 200 metros de diámetro, está custodiada por una densa vegetación y, además, por un robusto sistema de dunas que la separa del mar y la protege de la directa influencia marina, permitiendo su comunicación con el océano solo en momentos específicos.
El área circundante sirve de hogar a una diversidad de especies de aves, entre las que se encuentran los patos frisados, gallinetas, zampullines comunes y garzas reales, estas últimas eligiendo el lugar para pasar el invierno. Además, las preciosas “píllaras de las dunas” son un atractivo particular para los entusiastas de la ornitología.
Se han instalado pasarelas de madera, en un esfuerzo por preservar este ecosistema único de la intrusión de bañistas y visitantes habituales, mejorando la seguridad de las aves y sus nidos y manteniendo la belleza natural de este espacio para el disfrute de futuras generaciones.

Otros lugares para ver cerca del Monte Louro
Próximos al Monte Louro se encuentran los municipios de Porto do Son y Carnota, dos lugares dignos de visitar en las Rías Baixas.
Porto do Son
Porto do Son es una encantadora localidad y municipio que forma parte de la Comarca de Noia. Este término municipal se extiende a lo largo del lado noroeste de la península de Barbanza, rodeado por los municipios de Boiro, Pobra do Caramiñal y Ribeira en su flanco sureste, mientras que al noreste colinda con Noia y Lousame.
Destaca por ser el municipio de mayor extensión en la región de Barbanza. Entre sus núcleos de población, Portosín se posiciona como la segunda localidad más habitada del municipio, después de Porto do Son. Este pintoresco pueblo se encuentra en la parroquia de Goiáns, ofreciendo un entorno acogedor y tradicional gallego.
Historia de Porto do Son
Aunque no hay pruebas concluyentes de la presencia humana en Porto do Son durante la Prehistoria en el Paleolítico debido a la falta de estudio y actual desconocimiento del paradero de posibles artefactos de esa era, sí existen claros indicios de asentamientos humanos en el periodo Megalítico. Los numerosos túmulos encontrados en la zona sugieren una ocupación temprana, y recientemente, grabados en piedra datados de esta época fueron descubiertos en el Monte Dordo, añadiendo más evidencia a la historia prehistórica de la región.
En la Edad Antigua el legado de los castros es particularmente significativo en Porto do Son, con nueve ejemplares documentados, lo que representa una cuarta parte del total en toda la región de Barbanza. El Castro de Baroña destaca por su buen estado de conservación y reconocimiento en toda Galicia. Aunque hay debate entre los historiadores sobre si los celtas fueron los habitantes originales de estos asentamientos, lo cierto es que estuvieron ocupados hasta algunos siglos después de la llegada de los romanos, quienes dejaron vestigios como un ara a Diana y lápidas funerarias, evidenciando su presencia en la zona.
Durante la Edad Media, tras la caída del Imperio Romano, la región fue influenciada primero por los suevos y luego por los visigodos. Este período también vio la creación de divisiones parroquiales que perduran hasta hoy. Sin embargo, la documentación sobre Porto do Son en la Edad Media es escasa, aunque consta que la zona fue objetivo de frecuentes incursiones piratas y la presencia musulmana fue mínima durante la conquista de la península.
El siglo XVI marcó a Porto do Son como un puerto pesquero de importancia, con su economía girando en torno a la pesca durante la Edad Moderna. Conflictos por derechos pesqueros fueron habituales, enfrentando a sus habitantes con las autoridades de Noia y Muros. En el siglo XVII, la propiedad de la tierra estaba dividida entre la iglesia y la nobleza, siendo el cultivo de maíz un factor clave para el crecimiento poblacional y económico de la región, reflejado en la proliferación de hórreos y molinos.
La invasión francesa y los cambios políticos del siglo XIX (Edad Contemporánea) afectaron a Porto do Son, aunque nunca fue ocupado por los franceses. La abolición del señorío de Noia en 1812 y las reformas liberales establecieron a Porto do Son como un municipio independiente. Sin embargo, la industria de salazón, pilar de la economía local, comenzó a declinar a finales del siglo XIX, marcando el comienzo de un período de dificultades que culminaría en los trágicos sucesos de Nebra en 1916. A pesar de las adversidades, la economía se diversificó en el siglo XX, enfocándose en la construcción naval, la industria conservera y el turismo, manteniendo al mar como un elemento central en la vida de Porto do Son.
Carnota
Carnota es un municipio que forma parte de la Comarca de Muros. Rodeado por Dumbría al norte, Mazaricos al noroeste, el gran Océano Atlántico al oeste y Muros al sur, este lugar destaca por su rica historia y belleza.
Historia de Carnota
Desde tiempos remotos, la presencia de túmulos y castros en Carnota señala su antigua ocupación humana. Durante la Edad Media, el área estuvo bajo la influencia de los condes de Trastámara y de Lemos, integrándose en el condado de Cornatum. Sin embargo, los conflictos bélicos de la Gran Guerra Irmandiña en 1467 llevaron a la destrucción de sus fortificaciones. La fundación de Carnota como capital se remonta al siglo XVII, y en el siglo XIX, la localidad experimentó el saqueo por parte de las fuerzas francesas durante la Guerra de la Independencia Española.
Un capítulo notable de la historia de Carnota ocurrió en 1966 cuando el dictador Francisco Franco otorgó al municipio el título de “Muy Humanitario”. Este reconocimiento fue en honor a la asistencia ofrecida por sus habitantes al destructor Ariete, que había quedado inoperativo tras enfrentarse a un severo temporal. Este gesto destaca el espíritu solidario y la resiliencia de la comunidad de Carnota a lo largo de su historia.
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