En anteriores artículos hemos comentado algunos de los pueblos que merece la pena visitar en la zona de las Rías Baixas, como Baiona, Combarro, Poio, O Grove, Portonovo, Cambados o Sanxenxo.
En esta ocasión te traemos otros pueblos de las Rías Baixas que no te puedes perder.
Muros
Muros es el centro neurálgico de su comarca, asentado al norte de las rías de Muros y Noia. Su origen se remonta al siglo XIII, cuando Sancho IV de Castilla lo fundó, convirtiéndolo en propiedad real en 1286 y luego Fernando IV pasando su jurisdicción a la mitra de Santiago de Compostela en 1298, reflejado en su escudo con dos conchas de peregrino.
Durante el siglo XV, Muros se abrió al comercio internacional y se fortificó en 1520, con destacadas torres defensivas y la Fortaleza del Monte Laurel. La victoria en una batalla naval contra Francia en 1543 y la construcción de un castillo por el marqués de Cerralbo en el siglo XVI marcan su importancia estratégica.
A pesar de los daños de la invasión napoleónica en 1809, el siglo XIX vio un auge en la industria de salazón, impulsada por empresarios catalanes. El siglo XX se caracterizó por la visita de María Cristina de Habsburgo-Lorena y el reconocimiento de Muros como Conjunto Histórico-Artístico en 1970, subrayando su riqueza histórica y cultural.
Qué ver en Muros
Existen diversos lugares y monumentos interesantes que visitar en Muros, además de su característico puerto pesquero y paseo marítimo, algunos de ellos son los siguientes.
Colegiata de San Pedro
También conocida como Colegiata de Santa María del Campo, situada en el punto más alto de la ciudad, es un monumento gótico iniciado en el siglo XIV por D. Lope de Mendoza y finalizado en 1400. Consta de una nave única dividida en cinco secciones, culminando en una capilla mayor con bóveda de crucería. A pesar de varias remodelaciones, conserva elementos originales como la entrada principal y un rosetón gótico.
Destaca su torre campanario barroca de 1757 y un pórtico que antecede a un amplio atrio. Alberga la venerada imagen barroca del Cristo de la Agonía y una significativa campana donada por Montero Ríos.
Ermita de la Virgen del Camino
El Santuario de la Virgen del Camino, un centro de peregrinación marcado por la fe devota de sus visitantes, destaca por su estilo gótico con influencias ojivales. Situado en su homónimo barrio, este lugar de culto, adornado con obras donadas por navegantes, simboliza las esperanzas y oraciones de aquellos en busca de amparo.
Su arquitectura simple se compone de una estructura rectangular en cuatro tramos, con un notable coro apoyado en arcos y semicolumnas, sin capillas, pero con dos puertas laterales y una cabecera cuadrada. Destacan elementos románicos y la venerada imagen de la Virgen, considerada milagrosamente llegada por mar.
En su interior, alberga una réplica de una fragata de 1767, en honor a la Virgen del Carme, mientras que la asociación con el histórico hospital de San Lázaro cercano es cuestionada por estudios recientes.
Molino do Pozo de Cachón
El Molino de Mareas Pozo do Cachón, también conocido como La Ponte dos Muíños en Acea, Serres, es una pieza clave de la ingeniería industrial del siglo XIX y uno de los molinos de marea más importantes de Europa.
Fue creado por D. Ignacio Pérez Bazarra en el siglo XVIII, para afrontar las limitaciones de los molinos de río debido al aumento del cultivo de maíz y la disminución del caudal fluvial en verano. Rescatado de la ruina por el Ayuntamiento en 1986, su restauración comenzó en 1990, liderada por el arquitecto D. Jesús Anaya Díaz.
Actualmente, funciona como un Centro Cívico y Cultural, con el molino transformado en un centro de interpretación de los Molinos de la Costa da Morte, destacando como símbolo del patrimonio etnográfico de Galicia.
Monte Louro y Laguna de As Xafas
El Monte Louro, de 241 metros en la Costa da Morte, se sitúa en la entrada de la ría de Muros y Noia, famoso por sus picos graníticos y como Zona de Especial Conservación.
Este espacio natural, que incluye la Laguna de Xalfas y la playa de Area Maior, ofrece una mezcla de naturaleza y cultura, con un faro en su cumbre que proporciona vistas espectaculares. Reconocido por su rica biodiversidad, incluidas aves y flora autóctonas, y adornado con petroglifos y restos históricos, Monte Louro destaca como un símbolo de la herencia natural y cultural gallega.
Petroglifo Laxe das Rodas
Laxe das Rodas, en la parroquia de Louro, es un importante sitio de arte rupestre de la Edad del Bronce ubicado cerca del Outeiro de Eiroa. Consta de grabados en granito, incluyendo nueve figuras destacadas entre espirales y círculos concéntricos, adornados con copas y numerosas pequeñas cazoletas.
Este conjunto es notable por una espiral doble y un grupo de tres círculos concéntricos, interpretados como un calendario, un altar para buenas cosechas o un símbolo de conceptos solares, muerte o fertilidad asociados al agua y la luna, mostrando la complejidad y riqueza simbólica de las culturas antiguas.
Noia
Noia, ubicada en la ría de Muros y Noia, es una villa con un rico tapiz histórico y cultural, centro de una comarca que abarca Lousame, Outes y Porto do Son.
Según una leyenda, su fundación se atribuye a Noé, en honor a Noela, esposa de su hijo Jafet. Desde la caída del Imperio Romano, acogió a suevos y otros pueblos germánicos. En el siglo VI, San Martín de Braga estableció las primeras parroquias.
A lo largo de los siglos, Noia enfrentó invasiones y fue estratégicamente reubicada por Fernando II en 1168, creciendo como puerto de peregrinaje hacia Santiago de Compostela. En el siglo XIV, ganó prominencia bajo Rui Soga de Lobeira, aunque enfrentó traiciones. Floreció en el comercio, destacándose por sus murallas, la Iglesia de Santa María a Nova, que veremos a continuación, y un hospital para peregrinos. El siglo XVI trajo a la comunidad franciscana, impulsando el descubrimiento y desarrollo cultural.
Hoy, Noia sigue siendo un testimonio viviente de la historia de Galicia y su industria.
Qué ver en Noia
Noia también presenta enclaves importantes. Vamos a ver unos cuantos.
Iglesia Santa María A Nova
La Iglesia de Santa María A Nova, fundada en 1327 sobre una anterior del siglo XII, es un destacado monumento gótico con toques románicos, situado en el cementerio histórico de la ciudad.
Iniciada por el arzobispo Berenguel de Landoria, se caracteriza por su única nave y la capilla de los Carneiro, decorada con una bóveda de concha de vieira. Aunque dejó de usarse para culto y se convirtió en museo tras su declaración como monumento en 1973, alberga el Museo das Laudas, destacando por poseer una de las colecciones de laudas medievales más importantes, que cubren desde el siglo XIV al XIX, evidenciando su rica herencia cultural.
Dolmen da Cova da Moura
El dolmen da Cova da Moura, en Argalo, es un destacado monumento megalítico neolítico. Con su cámara poligonal de siete losas y un corredor de 2,3 metros, mide 5,5 metros de longitud y alcanza una altura de 2,5 metros.
Orientado al este, fue cubierto hasta el siglo XIX por una losa de 3,5 metros. En su interior se han encontrado artefactos como puntas de flecha, hachas, cerámica e ídolos de barro.
Reconocido como Bien de Interés Cultural en 1985 y registrado en 2011, el dolmen subraya la rica herencia histórica y cultural de la región.
Puente colgante del Tambre
Junto a la central hidroeléctrica del Tambre, diseñada por el renombrado arquitecto Antonio Palacios en los años 20, se encuentra un puente colgante que une Noia con Outes.
Construido en los años 60 y extendiéndose unos cuarenta metros, este puente fue inicialmente pensado para mejorar el acceso de los pescadores a las dos orillas del río. Con sus torres de hormigón anclando las estructuras de soporte, hoy no solo facilita la conexión entre ambas orillas, sino que también se ha convertido en un atractivo turístico, complementando la visita a la central.
Sirve como punto de partida para rutas de senderismo por el valle del Tambre, ofreciendo una combinación de naturaleza e ingeniería.
Como curiosidad sobre esta zona, cada vez se está haciendo más popular el Camino de Santiago de la ría Muros-Noia. Es una de las rutas Jacobeas más recientes, reconocida como tal en diciembre del año 2020 y que nos permite llegar a la Catedral de Santiago desde la costa oeste de Galicia.

Moaña
Moaña, en el sur de la Comarca del Morrazo, destaca en la península entre las rías de Vigo y Pontevedra, compartiendo historia desde la prehistoria, evidente desde el periodo achelense, unos 75.000 a.C.
Se han encontrado hachas y artefactos significativos de la Cultura del vaso campaniforme, junto con petroglifos y restos de asentamientos con influencias romanas.
La Edad Media vio a Moaña bajo influencia eclesiástica (arzobispo Xelmirez) y ataques normandos, aunque se reforzó en el siglo XII y jugó un papel importante en manos de familias nobles (Meira, Valadares o Soutomaior) desde el siglo XIV.
El auge económico llegó en el siglo XVII con la introducción del maíz y la industria molinera, además de un crecimiento demográfico y económico por la pesca y la industria conservera.
Tras obtener su jurisdicción en 1836, el siglo XX marcó el desarrollo de infraestructuras (carretera comarcal), pero también desafíos industriales (puerto), superados en el siglo XXI con mejoras en comunicaciones y turismo (autovía), afianzando a Moaña como destino turístico de Galicia.
Qué ver en Moaña
Moaña es un precioso municipio marinero con muchos atractivos.
Monte Faro de Domaio
El Monte do Faro de Domaio, mide 627,8 metros de alto y solo es superado por el Coto de Home, lo que le lleva a ocupar el segundo lugar en altitud en la Península do Morrazo y en el Monte Xaxán.
Estratégicamente situado en el corazón de la península, separa las parroquias de Domaio y Meira y ofrece una ubicación privilegiada para ver la ría de Vigo, desde el estrecho de Rande hasta la bocana marcada por los Cabos Home y Silleiro.
En 2021, se inauguró un mirador con una plataforma metálica y dos esculturas giratorias de madera en forma de mano, obra de Tallas Yosi, un artista local. Este mirador permite admirar panorámicas excepcionales, incluyendo la ciudad de Vigo, el puente de Rande, y lugares emblemáticos como las Illas Cíes, Monteferro en Nigrán, la fortaleza de Monterreal en Baiona y la Serra da Groba, así como vistas de Moaña y Cangas.
Dolmen de Chan de Arquiña
Situado en la llanura entre Domaio y Xaxán, a 548 metros de altitud, el dolmen de Chan de Arquiña, de más de cinco mil años de antigüedad, es un destacado monumento funerario que ha sufrido cambios y saqueos a lo largo de la historia.
Parcialmente enterrado, se encuentra rodeado por los restos de la mamoa que lo cubría, con una cámara formada por 11 piedras verticales y un corredor de 5 piedras. Descubierto en 1953, se encontraron en él valiosos objetos.
Hoy, este dolmen es parte de una zona recreativa equipada para el disfrute público, manteniendo vivo el legado de nuestros ancestros.
Playa de A Xunqueira
¡Y llegados a este punto aún no hemos mencionado ninguna playa! Por eso no podemos dejar pasar la oportunidad de que visites la tranquila playa de A Xunqueira.
Situada a un paso del centro urbano de Moaña, pero dentro de los límites de la parroquia de Meira, esta amplia playa se extiende a lo largo de 600 metros.
Con un parque infantil y un paseo marítimo que incluye una pista de atletismo, se ubica justo enfrente de los campos de entrenamiento de fútbol de Moaña, y al lado del arenal, hay dunas que se encuentran bajo un tratamiento de regeneración ambiental.
Una vez estás en Moaña, puedes acercarte al puerto de Vigo, desde allí salen barcos hacia las Islas Cíes y la Isla de Ons que pertenecen al Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia, es una oportunidad que nadie debería perderse.
Vilagarcía de Arousa
Vilagarcía de Arousa, en la Comarca del Salnés, tiene raíces que datan de más de dos milenios atrás, con asentamientos celtas. Su integración al Imperio Romano trajo la explotación de recursos locales y legados arquitectónicos como acueductos.
En la Edad Media, bajo influencia nobiliaria, se destacó por su actividad marítima, consolidándose como un puerto importante. Los siglos XVIII y XIX vieron un auge en la pesca del mejillón, impulsando la economía y demografía local.
El siglo XX marcó un periodo de transformación con la llegada del ferrocarril y el desarrollo de la industria conservera, atrayendo turismo y fomentando el crecimiento económico.
Hoy, Vilagarcía de Arousa es reconocida por su belleza natural, playas como Compostela y la Concha y un gran sector turístico que ofrece actividades recreativas, consolidándose como un destino turístico prominente.
Qué ver en Vilagarcía de Arousa
Vilagarcía de Arousa tiene lugares de gran patrimonio cultural que no te puedes perder.
Iglesia de Santa Eulalia de Arealonga
Construida en estilo barroco a finales del siglo XVII, la Iglesia de Santa Eulalia de Arealonga, se alza sobre los cimientos de una anterior capilla o iglesia de origen desconocido. La parroquia, cuya existencia se remonta a un documento de 1142 donde el rey Fernando VII confirma su pertenencia al Monasterio de San Martín Pinario por donación del obispo Sisnando en 910, no adquirió su forma actual hasta siglos después.
En 1566, Rodrigo de Mendoza dejó un legado para su reconstrucción y ampliación, un proyecto finalmente impulsado por Fernando de Andrade y Sotomayor, arzobispo de Santiago, en el siglo XVII. Este último también promovió la construcción del conjunto de la iglesia y convento de Vistalegre en 1642, unidos a la iglesia por un puente sobre las marismas.
El templo, de planta de cruz latina y cuatro tramos en la nave principal, posee capillas destacadas como la de San Miguel y la del Rosario y un ábside notable tanto por sus ventanas como por los canecillos que reflejan la creatividad del artista. Además, presenta una portada sencilla con elementos heráldicos vinculados a la Casa de Vistalegre.
Museo del ferrocarril
Vilagarcía destacó históricamente al ser la estación final de la primera línea ferroviaria de Galicia en 1873, conectando Santiago de Compostela. Actualmente, este lugar ha sido transformado en un museo dedicado a preservar y destacar el legado del ferrocarril.
Los visitantes pueden realizar un viaje retrospectivo a través de una diversidad de exposiciones que incluyen maquetas, paneles informativos, proyecciones audiovisuales y actividades interactivas, así como réplicas detalladas de trenes en varias escalas.
Este espacio no solo rinde homenaje a la historia ferroviaria, sino que también ha sido reconocido por su compromiso con la calidad y la mejora continua de la oferta turística, obteniendo la certificación SICTED (Sistema Integral de Calidad Turística En Destino), lo cual subraya su importancia como destino turístico de calidad.
Mirador de Carril
Ubicado en las alturas de la villa marinera de Carril, se encuentra un punto de observación desde donde se puede disfrutar de una vista panorámica impresionante de la desembocadura del río Ulla y gran parte de la ría de Arousa.
Destaca particularmente la vista de la Isla de Cortegada, que en tiempos pasados fue propiedad real y que actualmente forma parte del Parque Nacional de las Islas Atlánticas.
¿Has estado ya en alguno de ellos? ¿Qué te ha parecido?
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Te recordamos que, aprovechando la visita a Vilagarcía de Arousa, puedes desplazarte hasta el puerto de O Grove. Desde allí tendrás la oportunidad de coger un barco para hacer una visita guiada por la ría de Arousa con degustación de mejillones abordo.



