Marín es un precioso municipio de la provincia de Pontevedra que pertenece a la Comarca do Morrazo. En esta ocasión te vamos a llevar a conocer la historia de este enclave y todos los rincones que no deben faltar en tu itinerario de viaje por la costa gallega.
Marín, un pueblo con historia
Antes del establecimiento de los ayuntamientos modernos en el siglo XIX, la mayor parte del área que hoy comprende el municipio de Marín formaba parte de la Jurisdicción de Cangas, abarcando casi la totalidad de la Península do Morrazo. Dentro de esta jurisdicción, Marín se limitaba a incluir únicamente el Puerto, San Xulián y Mogor.
Cabe destacar que Mogor representaba una excepción interesante, ya que, aunque en lo jurídico se asociaba a Marín, en todos los demás aspectos, incluyendo el religioso, pertenecía a Cangas do Morrazo. Esto se debía a su vínculo con San Tomé de Piñeiro, que era parte de la Jurisdicción de Cangas.
Con la aparición de los municipios tal como los conocemos hoy y la desaparición de las jurisdicciones tradicionales, las tres parroquias más al norte de Cangas, que son, San Tomé de Piñeiro, O Campo y Ardán, se unieron a las pertenecientes a la antigua Jurisdicción de Marín para formar el Ayuntamiento de Marín. Esta nueva entidad territorial mantuvo unas fronteras que, por gran parte, se conservan hasta hoy.
Un paseo por Marín y sus alrededores
Recorrer las calles de Marín es adentrarse en su antigua historia y recordar cómo era la vida en el municipio en tiempos pasados. Vamos a comentar algunos de los enclaves imprescindibles para visitar.
Escuela Naval Militar de Marín
La historia de la Escuela Naval Militar de Marín tiene gran importancia y se extiende a lo largo de varios siglos, marcada por cambios y avances educativos. A continuación, detallamos sus etapas principales.
Fundación y primeros años
El origen de la Escuela Naval Militar se sitúa en 1717 en Cádiz, con la creación de la primera Compañía de Guardias Marinas por José Patiño. Se buscaba equilibrar la formación teórica y práctica para los futuros oficiales de la Marina de Guerra, inspirándose en los modelos británico y francés. Con 37 alumnos iniciales, esta compañía sentó las bases de lo que hoy conocemos como la Escuela Naval Militar, pasando por denominaciones como Academia y Colegio en sus primeros años de existencia.
Traslado y expansión
En 1769, la Academia se trasladó a la Isla de León, marcando el inicio de una era de consolidación. Durante este periodo, se crearon las Reales Compañías de Guardias Marinas en Ferrol y Cartagena en 1776, aunque estos centros cerrarían en 1824. La academia finalmente cerró en 1831, trasladando sus prácticas a buques como la fragata Perla y el navío Soberano.
Renacimiento y desarrollo
Después de años de incertidumbre, el Colegio Naval Militar fue inaugurado en 1845 en San Fernando (Cádiz). Este centro, destinado a formar a los futuros oficiales de la Marina, vio pasar a 1.002 alumnos antes de su clausura en 1867 debido a dificultades financieras y cambios políticos.
Era moderna y traslado a Marín
Cuarenta y cinco años después del cierre del Colegio Naval, la Escuela Naval Militar renació en 1913 en Cádiz, solo para ser trasladada a Marín por el general Franco en 1943, donde permanece hasta la actualidad. La elección de Marín como sede definitiva fue parte de un proceso que consideró varias ubicaciones geográficas. En los años recientes, la Escuela ha experimentado modernizaciones, adaptándose a las nuevas necesidades formativas y tecnológicas de la Marina de Guerra.
Antiguo templo de Marín
Esta iglesia, ubicada en el núcleo histórico de Marín y originalmente llamada Nuestra Señora de Oseira, se construyó en el siglo XVII, marcando la presencia del Convento de Oseira desde el año 1151. Su característico diseño barroco lo adquirió en el año 1739, al pasar la estructura por varias modificaciones y tras ser construida sobre una base de roca.
La reconstrucción de la iglesia comenzó en 1603, y en 1661, se transformó en la Iglesia Parroquial. Una reforma en 1703 dio lugar a la capilla mayor actual y se completó con la adición de un campanario y elementos barrocos en 1739.
Se puede admirar una impresionante cubierta de bóveda de crucería y seis retablos en estilos barroco del siglo XVIII y neoclásico del siglo XIX, dentro de sus muros, siendo particularmente notables los tres que se ubican en el crucero.
El acceso al edificio se realiza a través de una escalinata que conduce a una fachada adornada con un frontón típico y una puerta adintelada del siglo XVIII. La iglesia también exhibe el escudo de Oseira en su parte frontal y cabecera.
Templo de Santa María de Ardán
Esta iglesia destaca por su eclecticismo arquitectónico, al combinar diversos estilos de construcción bajo la tutela de la Diócesis de Santiago de Compostela. Construida en el siglo XV y sometida a ampliaciones posteriores, en la fusión estilística de la edificación podemos encontrar la sección más temprana que se adscribe al barroco, mientras que las adiciones más recientes pertenecen a los movimientos modernistas de los siglos XVIII y XIX.
La estructura presenta una planta en forma de cruz latina, enriquecida con una extensión adicional. Se compone de una única nave articulada en tres segmentos, atravesada por un cruceiro culminado con una bóveda de cañón. La torre se eleva en el punto central de la fachada, coronada por un campanario que termina en una cúpula.
Playa de Lapamán
Se encuentra en una zona rodeada de naturaleza, al lado derecho de la Isla de San Clemente y junto a la playa de Santo do Mar. Esta playa destaca por su trazado rectilíneo, ostentando la arena más suave y blanca de todas las playas de la localidad y distinguiéndose por el ambiente pacífico de sus cálidas y claras aguas, que son perfectas para disfrutar de un baño relajante. Además, dispone de áreas designadas para el anclaje de barcos y está bien equipada para atender a los visitantes.
En el año 2015, esta playa fue galardonada con la bandera azul, un reconocimiento que comparte con Bueu, destacando su calidad y servicios.
Petroglifos de Mogor
Cerca de la playa de Mogor se hallan los petroglifos de Mogor que se remontan al período Neolítico. Entre estas antiguas inscripciones, destaca la conocida Pedra do Labirinto, que exhibe uno de los cinco laberintos documentados en los petroglifos de Galicia.
Este diseño laberíntico es famoso por su complejidad y por compartir características idénticas con grabados similares encontrados en Laponia, Finlandia, Islandia y Cornualles. Este mismo patrón se observa también en monedas de la antigua civilización minoica y en las inscripciones rupestres halladas en el valle del Indo, entre otros lugares.
Castros
También se ha registrado la presencia de diversos castros pertenecientes a la Edad de Hierro dentro del municipio, destacando especialmente el Castro de A Subidá, ubicado en el Monte de A Portela. De este asentamiento aún se conservan a la vista vestigios de varias viviendas, los cuales han sido objeto de estudio en varias expediciones arqueológicas.
Palacio de Cadro de los Romay
El Pazo do Cadro, conocido también como el Palacio de Cadro, se distingue por ser el pazo más antiguo de Marín. Este gran edificio, cuyos orígenes se remontan al siglo XIII, fue inicialmente cedido en el año 1290 a la noble familia de Romay y posee una torre añadida en el siglo XV y el resto de la estructura datando del siglo XVIII.
Dentro de sus instalaciones se encuentra una iglesia consagrada a Santa Bárbara, lugar al que los vecinos acudían durante la Navidad para seguir la tradición de ofrecer un trozo de pan.
Este templo se caracteriza por su diseño con una planta central y una cúpula que culmina en una linterna. Externamente, sobresalen un gran hórreo de diez pies, un palomar y construcciones que actuaban de establos. En su entrada principal se puede leer la inscripción “don Juan de Romay, Conde de Monterroso y Señor de Cadro”.
Después de ser ocupado por última vez, ha permanecido vacío y sin habitantes, por lo que, en el presente, el pazo se encuentra abandonado.
Pazo de Lourizán
El Pazo de Lourizán se trata de casa señorial ubicada en el lugar de Herbalonga en la parroquia de Lourizán, que linda con Marín.
Con una historia que comienza en el siglo XV, inicialmente funcionó como granja y estuvo bajo la propiedad de la familia Montenegro, destacando de esta etapa un palomar almenado de forma circular. Además, durante 1609, Luis de Góngora se hospedó en la torre fortificada de la finca, periodo durante el cual escribió parte de “Soledades”.
Avanzando al siglo XVII, conocido entonces como Granja de la Sierra, el pazo pasó a manos del Marquesado de la Sierra y luego cambió de propietarios entre comerciantes y empresarios. En el siglo XIX, Buenaventura Marcó del Pont Bori lo adquirió, marcando el inicio de una serie de transformaciones.
A fines del siglo XIX, Eugenio Montero Ríos y su esposa Avelina Villegas hicieron del pazo su residencia principal y de verano tras adquirirlo en 1879. Durante esta época, se realizó la primera gran remodelación, incluyendo la adición de una galería de madera que rodeaba la capilla. El pazo se convirtió en un lugar de notable prestigio, sirviendo tanto de residencia como de sede para importantes funciones institucionales.
A principios del siglo XX, Eugenio Montero Ríos encomendó a Jenaro de la Fuente Domínguez una reforma integral para convertirlo en un imponente palacio residencial al estilo del Segundo Imperio francés. La remodelación, que finalizó en 1912, transformó tanto el interior como el exterior del edificio, reubicando incluso las estatuas de la gran escalinata de acceso.
En 1943, la Diputación de Pontevedra adquirió el pazo, que luego cedió al Ministerio de Educación para establecer un centro de enseñanza e investigación forestal.
Recientemente, en 2023, fue transferido a la propiedad de la Xunta de Galicia, la cual anunció un concurso de ideas para revitalizar el espacio. Los planes incluyen convertir la planta baja en sede del Archivo Forestal de Galicia, con áreas de exposición y servicios de restaurante, así como la adaptación del primer piso en un hotel de lujo.
Mirador del Monte O Castelo
Enclavado en la zona del Morrazo menos conocida, el mirador situado en el Monte O Castelo de Ardán es una joya oculta digna de descubrimiento. Este punto de observación se alza sobre un monte de granito con laderas empinadas, que antiguamente servían como bastión natural para las comunidades que habitaban sus cercanías. Desde su cima, ofrece panorámicas espectaculares, permitiendo contemplar en toda su extensión la ría de Marín y Pontevedra.
Durante el recorrido hacia este mirador, el camino revela una serie de muros de piedra y una exuberante vegetación. Se atraviesa un bosque de repoblación, donde predominan los pinos y eucaliptos, intercalados con robles y castaños. Además, el sendero está salpicado de tojos, helechos, zarzas, hierbas y acibros, añadiendo una gran diversidad biológica a la zona.
Espazo Natural e Arqueolóxico dos Sete Camiños
Elevándose hasta los 313 metros sobre el nivel del mar y ofreciendo vistas espectaculares de la ría de Pontevedra, Marín y el Val do Tomeza, el Alto de Pornedo, también llamado Monte Pituco, representa el pico más alto dentro de las estribaciones montañosas que adornan la Península do Morrazo. Sin embargo, este monte ha sufrido numerosos daños y alteraciones en las últimas décadas, a pesar de su variada riqueza arqueológica, etnográfica y natural, incluyendo propuestas para desarrollar un polígono industrial, lo que amenaza su integridad como espacio natural y cultural.
En respuesta a estos desafíos, la creación de una ruta por el Monte Pornedo ha sido impulsada por las comunidades de montes de Lourizán, Salcedo y San Xulián, apoyadas por más de 20 organizaciones y figuras destacadas de la cultura.
Este proyecto culminó en 2015 con la inauguración del Espazo Natural e Arqueolóxico dos Sete Camiños, un recorrido circular de unos 4,5 km de longitud que está completamente señalizado y es accesible desde cuatro puntos diferentes y a lo largo del cual los visitantes pueden descubrir petroglifos, túmulos funerarios, antiguas canteras y fuentes, junto a una rica diversidad de elementos naturales y puntos de interés visual.
Entre los hallazgos arqueológicos más notables se encuentran los petroglifos del Conxunto Rupestre do Outeiro da Mina y el Conxunto Rupestre de Pornedo. Además, en la ruta se puede apreciar el arte contemporáneo de Pepe Meijón, un artista local reconocido. Esta iniciativa busca preservar y sensibilizar acerca de la importancia de estos montes, actualmente amenazados por la actividad de canteras y la explotación maderera intensiva que ha deteriorado el paisaje y dañado gravemente el entorno natural.
Festivales
Marín ofrece una oferta cultural y musical digna de vivir. Estos son algunos de los festivales que se celebran en el municipio durante el año:
La Fiesta Corsaria de Marín se celebra cada 22 de agosto y tuvo su inicio en el año 2012. Esta celebración fue creada en honor a Juan Gago de Mendoza, quien desempeñó un papel crucial en la liberación de Marín durante la Guerra de Independencia contra las fuerzas francesas en 1809.
La Fiesta de San Miguel se lleva a cabo el 29 de septiembre, destacando por la tradicional “Danza das espadas”. Durante este evento, las calles son recorridas por los marineros locales que llevan a cabo pasos ancestrales al son de la música de gaitas a la vez que están conectados entre sí por las conocidas “espadas”.
Por otro lado, en Santo Tomé de Piñeiro se celebra la Fiesta de la Sidra y de la Manzana, una festividad que pone en valor los productos locales. La fiesta busca preservar las tradiciones y el producto característico de la región, reuniendo a los habitantes de la parroquia para degustar distintas preparaciones hechas a base de manzana.
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